viernes, 4 de mayo de 2012

OMÁN, LA TIERRA DE SIMBAD I


        Desde que estoy en Qatar he ido en un par de ocasiones a Omán. La primera con un grupo de amigos. La segunda, sola. En ambas he disfrutado muchísimo y he descubierto un país maravilloso; con una larga historia; lleno de contrastes: desiertos, montañas escarpadas, playas magníficas, wadis entre y al final de abruptos precipicios. Y lo mejor, unas personas abiertas, amistosas, cercanas, amables y, según me decían varios omaníes, con un "feeling" especial con España y sus gentes. En las dos fotos siguientes, la bruma era parte del cielo.



      La historia del actual sultanato de Omán, situado en el extremo sureste de la península arábiga, limitando con Yemen, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, comienza a conocerse hace miles de años; los Sumerios lo llamaban Magan. Luego fue una Satrapía del Imperio Persa, hasta que se establecieron tribus árabes y lograron el poder. En el año 751, los musulmanes Ibadíes fundaron el Imánato de Omán, que duró hasta mediados del siglo XX. Pero con sobresaltos. En 1508, Muscat, ahora la capital, fue conquistada por los portugueses, los primeros europeos, que se sepa, en pisar tierras omaníes. Años después, en 1659, los Otomanos se apoderan de la región, aunque fueron expulsados casi un siglo después por la actual línea de sultanes, cuyo territorio alcanzó desde Zanzíbar hasta Baluchistán. Una pausa en la historia de Omán ¿no te parece?


            De la época portuguesa quedan muchos fuertes en las montañas o éste, en restauración, ubicado en el pueblo pesquero de Qurriyat. Las dos fotos son de una amiga.




      


          Nada mejor que el agua para hablar de Wadi Shab. Unas piscinas naturales en las montañas, a las que se llegan después de recorrer cañones, trepar por las rocas, hacer malabarismos en las acequias. Hicimos la excursión con un guía estupendo, Yousuf Ali Al-Balushi, con quien nos adentramos por estos fantásticos parajes.










       
       En ese preciso momento, una avispa se fijó en el arco de mi pié izquierdo, justo donde termina el cuero de las "menorquinas", ingenua de mí no llevaba playeras. Y me picó, claro. Ahora me rió, pero entonces pensé que el pie se iba a hinchar como un globo y ¡adiós wadi y faena para mis acompañantes! No teníamos amoniaco ni limón ni ajo.Yousuf retrocedió hasta donde se encontraban unos jóvenes omaníes haciendo una barbacoa. Regresó con las manos vacías y preguntó si alguien tenía perfume, ¡perfume! pues sí, la muestra de una amiga consiguió que aquello no se inflamáse. Así que reemprendimos la marcha, un poco zarandeada por las circunstancias, aunque con la ayuda de todos, mil gracias, logramos llegar a las piscinas. Las fotos siguientes son de una amiga. Yousuf se hizo cargo de mi bolsa, la cámara de fotos y de mí.


         Al llegar a las piscinas, no lo pensé dos veces. Dejé las gafas en una roca y me metí tal cual, vestida, en el agua. Pocos minutos antes, unos españoles nos habían dicho que te secabas en un pis pas, como así ocurrió pues hacia un sol de justicia. Fue de esos momentos placenteros que te regala la vida, inolvidable. Al regresar, se nos hizo mucho más corto, estábamos fresquitos, no hubo avispa y nos encontramos con otra estampa omaní, aunque lo más increíble fue ver el camión de una empresa española delante de nuestro coche, en la autopista.


 
 Unas imágenes ahora del hotel donde estuvimos y sus vistas.







Te preguntarás la relación de Simbad con toda esta historia. Si tienes paciencia y espero que la tengas, lo sabrás en la próxima entrega. Continuará.

   


martes, 24 de abril de 2012

OMÁN, LA TIERRA DE SIMBAD II

          Antes de relatarte qué hizo Simbad en Omán, con tu permiso, voy a rematar la historia del país, aislado, oculto, misterioso y casi desconocido hasta que hace 30 años empezó, poco a poco, a levantar las persianas y dejarnos ver su interior. Con la dinastía de los sultanes ya en el poder, en 1891 Omán se convierte en protectorado británico, que raro ¿no? Es en 1971 cuando Reino Unido le concede la independencia plena. Gobierna en esos momentos el actual sultán, Gaboos bin Said, quien derrocó a su padre y comenzó la tímida apertura, que ahora se acelera, no sólo por el petróleo y el gas que poseen las entrañas de sus tierras, sino porque el turismo les da pingües beneficios.








          Pues sí, Simbad, las leyendas dicen que nació en Bagdad, estuvo en Omán para construir todos los barcos de sus siete viajes. Probablemente fuera tipo Dhow, más rudimentario que el de las primeras fotos. Y es que la costa de Omán suma 1.600 km, contando una pequeña zona en la punta de la Península de Munsandan, enclave estratégico del Estrecho de Ormuz. La figura de Simbad aparece en los relatos de "Las mil y una noches", aunque algunos estudiosos libaneses sostienen que se introdujo en los inicios del siglo XVIII y no aparecía en el original. Por aquí también pasó Marco Polo. Cómo me hubiese gustado navegar y viajar con ellos.








        Has podido contemplar algunas de las vistas desde mi habitación del hotel Al Bustan, cerca de Muscat. Ahora te hablo de ello. Antes un poco de música. 


   
        Para mi sorpresa, en Al Bustan, un paraíso, me encontré con una española, the Front of the House Manager ni más ni menos. Sólo había dos personas de nuestra nacionalidad, ella y yo. Es una mujer encantadora, amable, inteligente y brillante, a quien deseo el mayor de los éxitos y lo mejor del mundo. Mil gracias Adela y también a todo tu equipo por los días de fábula que pasé allí, por vuestra calidad y cálidez humana. No puedo olvidarme de Alí, el Manager de The Beach Pavilion, donde cené todas las noches a la orilla del mar, excepto una que llovía a mares, aunque no fue problema para que me buscase un cobijo en la terraza del Bar, resguardado y al socaire del chaparrón. La última noche, un ayudante me entregó una carta suya adorable, me llegó al corazón y la guardaré siempre. La primera foto está muy oscura porque se hizo sin flash, pero es un homenaje a Ali.








      

       No he terminado con Omán. Habrá una entrega más.Me da pena no mostrarte a los delfines. Fui dos veces a verlos hacer cabriolas, pero parece que mi cámara tiene una maldición con ellos y sólo pude grabar delfín y medio. Lo intentaré de nuevo. Falta un paseo por Muscat, la actual capital de Omán. Una preciosidad.

sábado, 14 de abril de 2012

CARRERAS DE CAMELLOS

        
            De la vanguardia a lo ancestral. Junto a su pasión por los halcones, los qataríes mantienen otra gran tradición: las carreras de camellos, les entusiasman Las que vas a ver, se celebraron en lo alrededores de Doha y son las últimas de la temporada. La temperatura empieza a subir y no quieren que los animales sufran.


        Los camellos esperan en estos recintos hasta ser llevados a la línea de salida por sus cuidadores. Si afinas el oído escucharás la llamada a la oración.

















       El mundo de los camellos es de hombres. Se dedican a cuidar de los animales, a seguir las pruebas en coche animando a sus camellos a lo largo de la pista y a tomar tentempiés.



         Ya es hora de dar la salida a la primera prueba.



           Al camello ganador le embadurnan las patas delanteras con azafrán, un rito que se cumple pasada la meta y cuyo resultado puedes ver ahora.



        Otra curiosidad, de la que seguro te habrás dado cuenta, es que los camellos no llevan jinete. Hace unos años eran los niños quienes se ocupaban de esa tarea, pero alguien compasivo y con sentido común apeló a los derechos humanos para decidir que era demasiado peligroso y ahora llevan un pequeño robot con un látigo.



      El premio para el propietario del camello ganador no está nada mal, un magnífico Bentley.



        Entre tanto ajetreo de camellos, encontré a dos colegas encargados de la retransmisión para Al Jazeera. Comenzamos a hablar en inglés hasta que uno de ellos me preguntó de dónde era. Cuando le contesté "from Spain" saltó "pero si somos portugueses". Allí mismo me contaron sus andanzas. Con su permiso, aquí los tienes.






            Los seres más libres siempre: los pájaros.


        Para terminar, contempla en vivo como transcurre la carrera de camellos.