domingo, 27 de enero de 2013

LA REALIDAD Y EL DESEO


      Una vez más he copiado. "La realidad y el deseo", recopilación de poemas y poesía de Luis Cernuda. Quién como él pudo tener más claro, aunque sea nuestro objetivo, que nunca podremos hacer coincidir nuestros deseos con la realidad. Y si piensas que sí, mal vamos. Como mucho, con esfuerzo, reflexión, humildad, empatía, renuncias, generosidad y sin engañarnos, nos enfrentaremos a nuestro yo sin vergüenza, lo que ya es un éxito. Hoy, la realidad me pemite dar una alegre bienvenida a mi sobrina-nieta, Mercedes. Eso se merece un brindis, muchos recuerdos, un deseo de gran futuro.



  
          Como ya habrás adivinado, si he copiado el título es porque durante los últimos días he hablado mucho y con muchos de la enorme distancia que separa nuestros deseos de la realidad. Sin que esa distancia suponga dárse por vencido, nunca, pero sí aceptar que siempre puede haber un camino intermedio, no gris ni mediocre, alternativas. Hace unos días alguien me preguntó, en una circunstancia determinada, si tenía plan B. No sólo B, sino C y D. 



    " Rosas tiernas, amables a la mano. Que un dulce afán impulsa estremecida. Venas de ardiente azul; toda una vida. Al insensible sueño vuelta en vano" (Elegía, de Luis Cernuda). A este filosofar contigo, gracias, añado un deseo, hay que arriesgárse, siempre. Haz, hago, el esfuerzo de introducirme en la mente del otro. Y no deseárle lo que no quiero para mi ¿Fácil? Que te crees tú eso.




      Mercedes, acabas de aterrizar en este mundo, para ti y por ti.

lunes, 14 de enero de 2013

VIDA Y CINE


            Quien elabora un blog sabe que puede ver el número de visitas por entrada y el mapa de países donde te leen. Mi sorpresa maravillosa de hoy ha sido comprobar que alguien sigue "Desde los tejados" en ¡Kazajistán! Sé que tú en Cánada estás ahí, en UK, Croacia, Francia, Colombia, USA, España, Suiza, Ecuador, Qatar, Rusia, Letonia, Japón, China, Bélgica, Francia, Chile, Argentina. Y cuando la vida aprieta, sabes que lo hace muy a menudo, una manera estupenda de relajarme es hablar contigo, allá donde estés. Esta entrada/post comenzó en mi cabeza cuando hace unos días tuve la oportunidad de volver a ver "La doble vida de Verónica", de Krysztof Kiéslowski, a quien conocí a principios de los 90.




        Nunca olvidaré aquel momento. Él estaba en Valladolid, en el Festival Internacional de Cine, SEMINCI, para presentar "Azul", la primera película de su trilogía " Tres colores", un homenaje a la bandera francesa. Tuvo dos días llenos de entrevistas y en una de ellas, a un cámara de televisión se le ocurrió decir: "podría mover un poco la silla para tener mejor luz". Con toda amabilidad, pitillo en mano, Kiéslowski le contestó: "me va a decir cómo debo situárme para que los planos salgan bien". Me tocó con todo gusto distender el ambiente.



     Con los años soy consciente de la valentía de aquel cámara que le propuso a un maestro del color, las luces, sombras, contrastes y oscuridad, mover unos centímetros su silla. Era, pese a su aspecto duro y adusto, la cara esculpida a golpe de cincel, un poeta con mayúsculas. Sus películas me siguen deslumbrando ¿Te has fijado en la evolución del ambiente que rodea a  la anciana que intenta echar la basura en un contenedor a lo largo de "Azul, Blanco y Rojo"? Libertad, igualdad, fraternidad. Sólo en la última, ella cada vez más encorvada, alguien le ayuda a levantar la tapa. Una imagen que también está presente en "La doble vida de Verónica". Qué decir de la música de Zbigniew Preisner.



      Polaco, de joven bombero, después uno de los mejores directores del cine europeo, echo de menos a creadores como Kiéslowski. Tras su "Decálogo", alguien le preguntó si creía en Dios y contestó : "Yo no creo en Dios pero mantengo una buena relación con Él".  Si revisas su obra no perderás el tiempo, te lo aseguro.



     Aunque no sé si compartes mi admiración por Krysztof Kiéslowski, Amador va por ti, nos une el amor a la vida y al cine.