lunes, 17 de octubre de 2011

ESCAPADA A MANHATTAN

           El jueves Lotti me propuso ir a Manhattan. No lo pensé dos veces. A las 9.30 de la mañana tomé el bus en Princeton, ella se subió 20 minutos más tarde, en Franklin Park, y sobre las 11 hacíamos nuestra entrada triunfal en la estación de buses: 8th Ave con la calle 42, en el meollo, con casi todo a mano.


        Sigo siendo adicta a la información, así que permíteme por favor mostrar a dos de los grandes referentes informativos del mundo.


          El día era brumoso, con algún leve sirimiri y unos 20 grados muy húmedos. Nos dirigimos hacia el MoMA, aunque en el camino cruzamos toda la zona de teatros, incluído Times Square.

     
       Times Square, donde la tecnología puede llegar a abrumarte.


         Tampoco faltan las esculturas por las calles, entre ellas la famosa que indica la entrada al Rockefeller Center, donde en invierno hay una pista para patinar sobre hielo que habrás visto en persona o en infinidad de películas.



      Del MoMA, estaba a tope,  ya te mostré muchísimas obras cuando estuve en junio. Destaco tres imágenes. Lotti delante del helicóptero que, más grande, desearía regalar a su hijo.



        Segunda, el que se considera primer cuadro impresionista, de Cezanne, 1885, y qué casualidad su título: "The bather".


        La tercera: ¿no sabes qué hacer con los relojes viejos? Guárdalos, metélos en un huevo de cristal y acabarán, junto a tu nombre, en un museo. Como éstos.



        Para comer, have lunch, nos detuvimos en un restaurante ideal. Me empeñé en comer en la terraza y Lotti accedió. Entendió, y se lo agradecí, que quería sumergirme en el ambiente neoyorkino. También deseaba hacer fotos del interior, lo que supuso explicarle al encargado que mis fotos no tienen fines comerciales, sólo son para un blog destinado a mi familia y amigos en España. Me permitió hacer un par de fotos.


          Ir por Manhattan es mirar hacia arriba. Ves edificios magníficos con jardines en sus terrazas, otro espectáculo.



        No podía faltar Zara, en la quinta, o un ballet en los escaparates de Sephora.


  
     Pero en New York se junta el primer y el tercer mundo. Todo entremezclado.






     Supongo que vivir aquí con pocos recursos es muy duro. Para visitar, fantástico.



      Y cuando ibamos casi corriendo para llegar a tiempo de tomar el bus previsto, me  topé con la entrada de un hotel del que he leído tantas historias que me paré a hacer una foto y me dije: tengo que volver aquí a tomar lo que sea. El Hotel Algonquin.



       Una institución en NY, sobre todo en los años 20, cuando en
 su "round table", en la "rose room" , se reunían Gertrude Stein, Dorothy Parker, Simone de Beauvoir y otros famosos escritores para compartir ideas, historias y críticas. Se dice que aquí Faulkner escribió su discurso de aceptación del Nobel. Un icono del mundo literario y teatral norteamericano del siglo  XX.

5 comentarios:

P3p0t3 dijo...

Refrescante!!!.

Aqui me encuentro sumido en un ataque agudo de gota sin saber que hacer, y tu repotaje me ha aliviado la noche en vela. Gracias Tana.

P3p0t3 dijo...

Refrescante!!!.
Aqui me encuentro sumido en un ataque agudo de gota sin saber que hacer, y tu repotaje me ha aliviado la noche en vela. Gracias Tana.

Santiago Saiz de Apellániz dijo...

Muy interesante el viaje, disfrútalo, vaya suerte. Un abrazo desde Madrid

Blanca Gefaell dijo...

Tana, la foto sexta parece tal cual un escenario de Blade Runner!
Un bico galego

francisco gaston de iriarte dijo...

Tana muy agradable de ver y leer hace mucho que no voy a NY
Javier